23 sept. 2009
Quiero empezar hablando del libro que leo en estos momentos.

Reconozco que me encanta la película Tomates Verdes Fritos, que es de mis favoritas, y que he leído, creo, todos los libros de la autora de la novela en que se basa la película. Hace poco descubrí éste como de casualidad, ojeé un poco la contraportada para ver de qué trataba, y me gustó, así que lo compré y lo estoy leyendo ahora.


¿De qué trata? Pues fundamentalmente de una ancianita bonachona que muere y va al cielo donde se encuentra con Dios (en este libro Dios está representado por un hombre y una mujer; licencia literaria se llama éso, pero me parece simpática la idea). Allí, la señora Elner Shimfissle, que es el nombre de la protagonista, tiene una larga charla con "su Creador" al que hace preguntas a las que ha querido responder toda su vida: si fue primero el huevo o la gallina, para qué sirven las pulgas, si sirve de algo rezar, qué piensa Dios de la gente, y sobre todo "LA PREGUNTA": ¿qué es la vida? a lo que Dios (en el libro se llama Raymond..., y Dorothy) le responde:"Hablando en serio y de la forma más sencilla y franca..., la vida es un regalo". Y apostilla: "un regalo que te hacemos nosotros con amor".
También afronta el tema del dolor y las cosas malas de una forma bastante elegante y clara. La anciana le pregunta a Raymond y Dorothy (que son Dios en el libro, lo recuerdo) por qué ocurren cosas malas, y le contestan hablando del libre albedrío:
"-(...)pensamos largo y tendido sobre el libre albedrío, pero no quisimos obligar a la gente a hacer nada.
- No puedes forzar a las personas a quererte - añadió Dorothy -, o a quererse entre sí, si vamos a eso.
Raymond se mostró de acuerdo.
- No, pero les dimos todo lo que, a nuestro juicio, les podía ayudar: lógica, razón, compasión, sentido del humor, aunque..., si lo uilizan o no es cosa de ellas. Y después de esto, lo único que puedes hacer es amarlas y desear que la suerte les acompañe (...)"
Bueno, no es un tratado de teología, ni algo demasiado profundo, pero alegra poder leer un libro, con la que está cayendo, en el que el cielo sea algo tan natural, la muerte sólo un "accidente" que nos lleva a otro lugar mucho mejor, y Dios es un amigo, alguien que nos acoge con cariño y nos brinda una grata tertulia antes de comer un rico pastel recién horneado.