26 ago. 2008
De repente un día, por la mañana, yendo a trabajar en autobús, pude ver en una de las pantallas (sí, en Sevilla algunos autobuses públicos de línea tienen pantallas con publicidad, noticias, consejos...), como de pasada, sólo un par de flashes que me extrañaron: Javier Fesser, Opus Dei.

Por supuesto, "investigué" de qué iba la cosa y descubrí que Fesser había rodado una película basada en la vida de Alexia González, una niña en proceso de beatificación, con bastante, parece ser, libertad para inventar (o lo que es lo mismo, mentir), novelar (o lo que es lo mismo, difamar) y, en definitiva, crear una historia falsa con la suficiente carga morbosa y polémica como para ganar mucho dinero. Ni qué decir tiene que la película será un cúmulo de falsedades y subjetividades vertidas con odio y cierta mala leche contra la Iglesia en general y el Opus Dei en particular. Estoy seguro.

Pero no tengo nada en contra del señor Fesser, porque encontré el motivo de su forma de ser en una frase suya: "Por suerte o por desgracia, yo no tengo fe. Ojalá tuviera tan claro cómo encontrar la felicidad en el propio dolor. A mí me parece tremendo, pero en el fondo es un chollo".

El señor Fesser tiene toda la razón del mundo: tener fe es un chollo.

Porque teniendo Fe podemos explicar todo lo que la ciencia es incapaz de explicarnos. La Fe nos dice que el dolor tiene sentido porque nos purifica. La Fe nos dice que la muerte no es más que una parada en un viaje de largo recorrido. La Fe nos ayuda a levantarnos cuando el mundo nos golpea y nos derrumba. La Fe nos hace ser alegres y optimistas porque nos dice que todo tiene un sentido, que todo nos eleva, que todo nos libera de las cadenas del mundo, si lo empleamos sabiamente...

La Fe, en definitiva, señor Fesser, nos llena de sentido cada momento, cada pequeño o gran sacrificio que hacemos, cada alegría, cada tristeza, cada dolor, cada esfuerzo... Una vida sin Fe, señor Fesser, como le pasa a la suya, tiene muchos huecos que no somos capaces de rellenar, de ahí sus miedos, sus odios, sus fantasmas...

La Fe es un don, un regalo. Tendríamos que dar gracias siempre por haberlo recibido, y rezar por los que no lo tienen o lo han perdido en algún recoveco del camino. Señor Fesser, rezaremos por la suya.
13 ago. 2008
Me gusta compartir las cosas que me agradan, así que, para "cerrar", por ahora, el capítulo de Mark, que ayer cumplió años, os dejo con un par de canciones más del concierto de la anterior entrada.

La primera es Money For Nothing, cuyo vídeo clip fue el primero que se emitió cuando comenzó la cadena MTV. Es una canción crítica con la industria musical, las estrellas creadas para vender discos, y la música prefabricada. En 1996 Mark Knopfler sacó su primer disco en solitario después de los Dire Straits, y en una entrevista confesó: "Odio la música actual". Se puede decir más alto, pero no más claro.

A lo que vamos, el principio de este vídeo es el final del Brothers In Arms (la canción de la entrada anterior), o sea, la gente en pie aplaudiendo el tema. Lo siguiente es Mark Knopfler presentando a unos colegas; nadie importante. Unos musiquillos: Eric Clapton y Sting. A la batería, otro músico de poca monta: Phil Collins.

¿Habéis visto alguna vez a los músicos de una orquesta pasarlo bien? Aquí lo tenéis. Aparte del súper grupo divirtiéndose sobre el escenario. Lo dicho, subid el volumen y disfrutad.

El segundo vídeo que os quiero "regalar" es otro tema del mismo concierto. Esta vez es un clásico de Eric Clapton: Layla. Él canta y Mark le acompaña a la guitarra. Es increíble lo que pueden hacer dos músicos de verdad, pasándolo bien y en perfecta armonía, sobre un escenario. Ellos dos se encargan de llenarlo, sentados, tranquilamente. Nada más.


Sé que no son canciones ni interpretaciones representativas de lo que son Mark Knopfler y su música, pero no están nada mal, ¿no? Como se suele decir, como muestra, un botón.

11 ago. 2008

Uno de mis héroes musicales de siempre (desde que oigo música de verdad, al menos).

Mark Knopfler, el foráneo, y Carlos Goñi, el nacional (del que hablaré en otra entrada), tienen para mí una cosa en común: son honestos.

Seguramente si pudiésemos discutir de cosas serias, me da en la nariz que tendríamos puntos de vista muy opuestos (o no, nunca se sabe), pero de ellos me interesa su faceta como músicos, y ambos hacen lo que les gusta, sin importarles el mercado ni lo que opinen los críticos (que por lo general, los entendidos los tratan bien; al menos los respetan, que ya es mucho en el mundo de la música actual), y dan de sí lo mejor que tienen.

Además son personas accesibles. De Mark Knopfler sólo un dato: a él no le importa en absoluto que sus fans graben sus conciertos en mp3 o en vídeo (de hecho así lo dice en su página web oficial. Eso sí, con la condición de que no sea una molestia para la gente que está viendo el concierto). Un ejemplo: en la presentación de su último disco en Madrid, en un mini concierto, hizo que los vigilantes de seguridad de la primera fila se fuesen porque no permitían a la gente del público que grabasen con sus cámaras de vídeo. Literalmente les pididó que se marcharan.

Mark Knopfler tiene una sensibilidad especial a la hora de escribir canciones. Sus letras están llenas de imágenes, metáforas, cotidianeidad... Está claro que su fuerte no es su voz. Él siempre ha dicho de Eric Clapton que envidia su faceta vocal.

Un amigo músico una vez me dijo que Mark habla con la guitarra. También me dijo que, hablando de Mark Knopfler, nunca podría ser objetivo. En ambos casos tenía razón. Aparte de todo, la mejor canción sobre las guerras que he oido nunca hasta ahora es de Mark Knopfler: Brothers In Arms. Aquí teneis una versión en directo, con orquesta incluida. Para los seguidores del de Glasgow, una de las mejores interpretaciones de este tema en directo de toda su carrera. A mí me sigue poniendo los pelos de punta.


Mañana más. Dadle volumen a los altavoces y disfrutad.

10 ago. 2008
La Braulia es sensual, de curvas sinuosas y suaves. Cuando la acaricio ella entona melodías que me relajan, o me levantan el ánimo, o me ayudan a llorar. Siempre está cuando la necesito y nunca pide nada a cambio. Lleva conmigo tantos años que ni siquiera recuerdo cuándo estuvimos juntos por primera vez, pero sí estoy totalmente seguro de que me ha visto crecer. Ella también va teniendo ya las cicatrices del tiempo marcadas en su cuerpo, pero sigue siendo tan brillante y sensual como cuando era más joven. Esta es la Braulia:

Sí. La Braulia es mi guitarra española. Con ella empecé a tocar la guitarra. La primera canción que aprendí recuerdo que fue el Let It Be de los Beatles, y después So Far Away, por supuesto de los Dire Straits. Fue un regalo de Reyes de mi padre. Yo tenía una guitarra vieja, rota, con el cuerpo cosido a base de papel de pegar de ese que asemeja a madera, porque alguien la dejó caer o la pisó por accidente. Y con catorce o quince años, creo, mi padre me regaló la Braulia.

¿Porqué se llama Braulia? Pues si Raimundo Amador tiene a Gerundina y el gran B.B. King tiene a Lucille, mi amigo Santi, que también toca la guitarra, pensó que la mía se podría llamar Braulia, igual que la suya se llama Jerónima. Fue una tarde de bromas, pero se le quedó. Y desde entonces no hablo de mi guitarra española, sino de La Braulia.

Ahora la tengo algo abandonada porque hace un par de años llegó a mi vida la Sharini, pero, como diría Michael Ende, esa es otra historia que será contada en otro momento. Sin embargo, a veces la cojo y le digo, "Braulia, vamos a hacer que te dé un poco el aire, ¿vale?" Y hablamos un rato. Me llevo bien con ella porque no es celosa. Sabe que es la primera y que siempre estará presente en mi vida. Además, la Braulia tiene un adorno que no tiene ninguna otra. Una marca que la hace más especial: está firmada por Carlos Goñi, mi músico español favorito. Éso la hace irrepetible. Éso y el montón de sentimientos míos que guarda en su inmeso corazón de madera; tan infinito casi como la música.

7 ago. 2008
Siempre que me preguntan cuál es mi película favorita, inmediatamente, me vienen cuatro a la cabeza, sin pensarlo: La Fiera De Mi Niña, Arsénico Por Compasión, Tomates Verdes Fritos y Cantando Bajo La Lluvia. Anoche volví a ver la última.

Todo el mundo tiene en mente la imagen de Gene Kelly agarrado a la farola mientras llueve a cántaros y él se dedica a cantar y bailar bajo la lluvia, pero justo antes de empezar esa escena hay un pequeño diálogo que a mí me encanta y que me parece que resume todo el espíritu de la película:

"- Esta lluvia de California es hoy más copiosa que de costumbre - le dice Kathy Selden a Don Lockwood mientras se despiden en el portal de ella.
- ¿De veras? Para mí todo es luminoso y el sol brilla por todas partes."

...y la siguiente escena es Historia del Cine, así, con mayúsculas.

Es ese espíritu positivo de la película el que me lleva a ella una y otra vez. Ese guión fresco, con chispa, de conversaciones y respuestas ocurrentes...

Kathy Selden (Debbie Reynolds) comienza un número musical saliendo de una tarta (por cierto, genial esa versión de All I Do Is Dream Of You). Lockwood (Gene Kelly) espera a que termine el número y la espera junto a la tarta:
- Ahora que ya sé dónde vive, me gustaría acompañarla a casa...

Por supuesto, la mejor declaración de amor que jamás se haya hecho también está dentro de esta película, cuando Gene Kelly entra junto a Debbie Reynolds en un plató de rodaje aparentemente vacío y lo convierte, la magia del cine, en un jardín a la luz de la luna. Entonces le canta You Were Meant For Me...

Al final de la película siempre acabas con una sonrisa, con el ánimo recuperado y ganas de que llueva para bailar en la calle. Las tormentas nunca vuelven a ser iguales después de Cantando Bajo La Lluvia, os lo aseguro.
Llevo algunas semanas sin pasar por aquí. He seguido "en activo", pero por otros sitios. Sólo aparco un poco el correr de mi tiempo para decir que mañana volveré a este rincón. He pensado que en verano apetece escribir de temas fresquitos, sobre todo ahora que el calor reblandece hasta las piedras de la Giralda. Escribiré algunas entradas sobre mi cine, mi música, mis guitarras (se lo debo a una amiga Zahorí)... en fin, lo que se me vaya ocurriendo.

Pero eso será mañana. Hoy es tarde y, a pesar de estar de vacaciones, hay que levantarse temprano, porque si no el cuerpo se mal acostumbra, y uno ya es lo suficientemente perezoso como para que encima le siga el juego al cuerpo...