22 feb. 2009
Por aquello de relajar un poco la atmósfera, voy a hablar de fútbol. Pero nada de defender unos colores, un equipo, un sentimiento, una afición... Nada de éso.

Hoy quiero hablar de fútbol como deporte.

Está claro que, en muchas ocasiones, el fútbol llega a aunar gente de muy variadas condiciones, creencias, ideas políticas...

Pero tampoco quiero hablar de ésto, sino de la gente que "hace" el fútbol. Del deporte profesional en sí. Porque hace tiempo que vengo observando que el fútbol se está convirtiendo en el deporte menos deportivo de cuantos existen, y me explico:

En principio un partido de fútbol consta de dos tiempos de 45 minutos cada uno. ¿Cuánto tiempo real es de juego? Seguramente la mitad o menos. ¿En qué empleamos el resto del tiempo? En jugadores tirados en el suelo revolcándose como si les hubieran dado una paliza, tanganas y peleas varias, discusiones con el árbitro, retrasos y pérdidas de tiempo a la hora de poner el balón en juego después de una falta o un saque de banda o de portería...

Antes, cuando yo iba al colegio, recuerdo que el fútbol era "un deporte de hombres", de contacto, un jego viril... Ahora resulta que el fútbol es un "juego de pillos" (éso es lo que dicen los "entendidos"). Se trata de engañar al árbitro todo lo posible simulando faltas, mintiéndole, negando tajantemente que se ha hecho lo que sí se ha hecho... La verdad es que da un poquito de vergüenza ajena ver a una persona rodando por el suelo después de una pequeña zancadilla, o cómo alguien que ve que pierde en velocidad un balón que disputa, de repente, se tira al suelo sin que nadie le haya tocado... y el problema es que los niños aprenden esas cosas.

Ya nadie quiere ser como Michael Laudrup (es el único que conozco por mi edad), un caballero en el campo. Nunca vi a Laudrup tirarse al suelo, y si se caía, se levantaba inmediatamente. No corría hacia el árbitro para increparle. Nunca le vi dar una patada a destiempo a un rival..., porque ésa es otra. ¿Cuántos jugadores con proyección se han quedado en el camino por culpa de una mala entrada de "un compañero"? Porque hay entradas que merecerían cárcel. No son entradas de deportistas; son entradas de carnicero.

Ésto es el fútbol que tenemos, seguramente reflejo fiel de nuestra sociedad y nuestros (los de ellos) valores. Y podría alargarme muchísimo en este tema, pero no quiero porque es domingo y es día de Oscars..., y habría que hablar de cine, pero tampoco quiero, porque el panorama está sólo regular (por no ser demasiado escéptico). Pero seguiré hablando de fútbol...
10 feb. 2009
No quiero escribir sobre el asesinato de la mujer italiana que se perpetró ayer.

No quiero escribir sobre las injurias que se vierten sobre la única institución en el mundo que está a favor de la vida, la dignidad del hombre y, por ende, del progresismo y la ciencia.

No quiero escribir sobre las mentiras que los que se autodenominan progresistas usan para engañar y confundir a la gente de bien, que se deja manipular.

No quiero escribir sobre la cantidad de falacias que la gente es capaz de inventar para acallar a su conciencia.

No quiero escribir sobre políticos y periodistas que se creen dueños de vidas ajenas, y capaces de conocer el sentir de los moribundos.

No quiero escribir sobre ésto.


Tarde o temprano Eluana podrá señalar con su dedo a sus asesinos, y seguramente los perdonará, cosa que ellos no han hecho con su vida.

Está claro que hay mucho por hacer, porque han conseguido que la sociedad, el mundo, no sepa discernir qué es digno, justo o verdadero.

Quiero creer que estamos asistiendo a "la hora fría que precede al alba". Esperemos que seamos capaces de recibir el amanecer con las manos abiertas y dispuestas a trabajar hasta la puesta del sol.