17 dic. 2010
Lo sé, he tardado mucho en retomar ésto. Una de mis muchas "huídas" de la red... Pero siempre son temporales. Estos meses he estado algo ocupado por las tardes, y por las mañanas, en el trabajo, no es muy apropiado escribir en el blog... aunque alguna vez lo haya hecho, lo confieso.

Como no se me ocurre nada apropiado qué decir después de tanto tiempo, y como se acerca la Navidad, he encontrado este vídeo en Youtube, y me ha hecho gracia. No sé si será un poco irreverente; yo, personalmente, creo que no; por contra, creo que es divertido y lleno de imaginación. Os lo dejo aquí...

Es la historia de la Navidad con el prisma de las nuevas tecnologías e internet. Espero que os divierta tanto como a mí...

19 oct. 2010
Lo he decidido: me encantan los linces ibéricos, así que creo que voy a comprar uno para traérmelo a casa.

Es en serio. Aquí no le faltará de nada. Tengo una terraza de unos cien metros cuadrados donde podrá corretear a su antojo; le daré cariño, mucho cariño. Le daré de comer las comidas y los piensos más caros si hace falta...

De vez en cuando, también, lo llevaré a pasear al monte, para que, tal vez, pueda relacionarse con otros linces durante un rato; aunque supongo que siempre querrá volver conmigo a casa, porque aquí lo trataré a cuerpo de rey. Estoy seguro de que vivirá mejor que en el monte y, por supuesto, mucho mejor que en un zoo.

Lo educaré para que sea dulce, cariñoso, para que ronrronee cuando le acaricien, para que juegue con los niños y roce suavemente a las señoras mayores. Será el gato perfecto; el gato que todos querrán tener. Y será mi lince, porque yo le querré como a uno más de mi familia.

Claro que estoy seguro de que alguna asociación defensora de los animales pondrá alguna pega. Me dirá que no es el entorno adecuado para un animal que vive en el monte, salvaje. Me dirá que, por mucho que yo lo eduque, por muchas comodidades que le dé, no tengo derecho a sacar a un animal salvaje de su hábitat natural, por mucho cariño que yo sea capaz de darle. Que están seguros de que en mi casa estará mejor que en cualquier zoo, pero que éso no es excusa, porque un lince no es un animal de compañía...

Y tal vez tengan razón. Pero yo seguiré esudándome en que le daré muchísimo cariño.

Es una lástima que no se empleen los mismos argumentos para las adopciones de niños por parte de parejas gays.
15 oct. 2010
Se abrió la puerta de la consulta de pequeñas cirugías y salió una mujer de mediana edad con el dedo gordo del pie vendado aparatosamente y una mancha de sangre bastante visible. Fuera le esperaban, por lo que pude deducir, su madre y su marido.

- ¿Qué ha pasao? Todavía tienes sangre... - fue la pregunta de la madre, a lo que ella contestó:

- Sí, dice que sangrará un poco todavía, pero ya está bien. Me ha dicho que el trozo lo puedo echar al puchero, el simpático - y se reía.

La madre y el marido se levantaron, cogieron su bolso y se marcharon los tres, ella con cara de dolor, pero sonriente.

- Claro. Las pezuñas del cochinillo dicen están muy bien en el puchero - habló el marido. La madre rió la gracia, ella también, pero se ve que sintió la necesidad de "defenderse"...

- ¡Oye, cabezón, vamos a ver...!

Y se fueron los tres, riendo, ella coja, el marido con el bolso en los brazos y la madre cerca de su hija.

¿Por qué cuento ésto? A veces me gusta ver estos detalles en las parejas. Esas bromas como de quinceañero descubriendo un amor juvenil. Pero sobre todo me encanta verlo en personas ya maduras, porque nos hablan de cariño y de respeto. De ese cariño y ese respeto que se va haciendo grande y profundo conforme pasan los años junto a otra persona que sabemos que nos completa y que nos hace mejores. Y con la que está cayendo nos demuestra que hay más gente buena de la que quieren hacernos creer. De cosas serias hablaré otro día, pero hoy me apetecía contar algo luminoso.
5 oct. 2010
Desde hace mucho tiempo he perdido la confianza en los grandes premios del mundo; quiero decir esos premios con tanto renombre y tanta fama: los Planeta, Príncipe de Asturias, Nobel... ¿Por qué? Simplemente porque dejé de fiarme de los jurados que los otorgan.

Ahora me encuentro con algo que corrobora lo que digo: le otorgan el Premio Nobel de ¡¡¡medicina!!! al "inventor" de la fecundación in-vitro.

¿Hay alguien que me pueda explicar qué tipo de medicina es ésa? ¿O es que vamos a llamar medicina a algo que se hace con una bata? Porque la disección de cerdos en las matanzas también se practica con batas. ¿Lo llamamos medicina?

¿Qué quiero decir con todo ésto? Que el jurado de los premios Nobel ha patinado a base de bien. Porque, que yo sepa, siendo como soy un triste analfabeto en el tema, la fecundación in-vitro no sana personas. No cura ninguna enfermedad, no avanza la medicina un paso más allá en investigaciones que busquen la mejora de la calidad de vida de las personas, no descubre ningún posible remedio contra algún mal del ser humano... Tal vez sea un avance científico..., si queremos llamar avance al hecho de jugar con millones de embriones a elegir los más aptos (cosa que me recuerda bastante a algunos hechos históricos de reciente pasado que todo el mundo condena) para su desarrollo o su aniquilación... Éso es lo que los señores del Nobel llaman medicina.

¿Qué será lo siguiente? ¿Dar el Nobel de la Paz a Bin Laden por conseguir que el mundo entero se una para odiarle? ¿O darle el Nobel de Química al inventor del Quimicefa? La verdad es que no me extraña nada en una sociedad que empieza a considerar medicina al asesinato de niños inocentes en los vientres de sus madres. Pero vamos mal, muy mal, por este camino.
22 sept. 2010


No he podido resistirme a ésto: una canción universal; cantantes anónimos (a menudo callejeros) alrededor del mundo; un grupo de gente con ganas de demostrar que, en el fondo, no somos tan distintos... Lo que sale es una maravilla. Un proyecto del año 2006 que aún sigue funcionando.

Como dice un eslogan de una marca de refrescos, "el ser humano es maravilloso". Tolkien decía que el hombre es "el animal que cuenta cuentos"... Si lo unimos todo, aquí está el resultado...



18 sept. 2010
Es curioso cómo el poder se empeña en corromper el lenguaje para usarlo en su favor.

Alguna vez ya he escrito aquí sobre esos circunloquios que se usan (interrupción voluntaria, salud reproductiva, daños colaterales, expediente de regulación...) para ocultar la verdad de las cosas.

De un tiempo a esta parte veo observando cómo se usa la palabra "normal" para convencernos de cosas que nada tienen que ver con la normalidad.

Nos quieren convencer de que algo que es habitual, se convierte en normal, y no es así: por mucho que algo se haga muchas veces o lo hgan muchos, no significa que sea normal. Y lo que es normal es lo que está dentro de la norma, aunque lo haga sólo una persona. Ya basta de jugar con las palabras.

Por mucho que haya, por poner un ejemplo, muchas uniones (me niego a llamarlo matrimonio, lo siento) gays, no significa que sea normal. Puede llegar a ser habitual, pero no normal. Por esa regla de tres, es normal que la juventud se dedique a salir de madrugada a emborracharse en la calle y molestar a las personas que descansan. Es normal que ETA asesine a gente. Es normal que haya hombres que maltraten a sus parejas... ¿seguimos poniendo ejemplos?
9 sept. 2010
Ayer caminaba hacia el lugar donde había quedado con un amigo, y como a mitad de recorrido alguien, que también andaba, me detuvo para preguntarme:

- ¿Eres de esta zona? ¿Sabes si hay algún club por aquí?

No me preguntaba precisamente por un club cultural o deportivo (lo sé porque le pregunté qué tipo de club buscaba y me lo especificó sin ningún rubor).

Mi reacción fue indicarle que justo enfrente de donde estábamos había uno. Le pareció algo "cutre" la pinta que tenía y me preguntó si conocía alguno más al que se pudiese llegar andando. A esa pregunta le respondí que no tenía ni idea. Y seguimos cada uno nuestro camino.

Luego mi conciencia me regañó... Tal vez ni siquiera tendría que haberle indicado aquel del otro lado de la acera. Tal vez, si no quería entretenerme demasiado, con haberle mentido diciéndole que no había clubs de ese tipo en la zona, hubiera bastado. Tal vez podría haber perdido algo de tiempo en preguntarle qué iba a hacer a un sitio de ésos, en los que tanto se degrada a quien "trabaja" ahí como a quien recurre a esos servicios. Tal vez podría haberle preguntado si no le esperaba una mujer en casa, unos hijos, una novia, una madre... Pero no lo hice..., y mi conciencia me regañó.

Si estamos obligados a mantener nuestra propia lucha lejos de los muros capitales de nuestra alma, también estamos obligados a tratar de que la gente que nos rodea no se empeñe en llevar al enemigo a las puertas de su casa..., y mucho menos dejarles que lo inviten a pasar al salón.

Es una gran responsabilidad de la que nos pedirán cuenta.
1 sept. 2010
Ahora que casi todo el mundo acaba sus vacaciones y yo empiezo las mías, es un buen momento para retomar el blog.

He estado varios días pensando en cuál sería la primera entrada del regreso, pero el sábado pasado disipé todas las dudas. Porque el sábado pasado estuve con toda mi familia en Pozoalbero, la casa de retiros que el Opus Dei tiene en Jerez de la Frontera (Cádiz).

Allí han trasladado a mi hermana este año, a formar parte de la Administración, las mujeres de la Obra que se encargan de la casa; las que hacen que todo esté perfecto, limpio, acogedor, agradable; en definitiva, que aquéllo sea precisamente éso: una Casa. Y fuimos a hacerle una visita.

¿Y qué tiene que ver todo ésto con el título de la entrada? Pues muy sencillo: en Pozoalbero pudimos conocer a gran parte de las mujeres de la Administración, y pude comprobar (de nuevo) que la Santidad (la lucha por conseguirla, más bien) hace bellas a las personas. Bellas en el más amplio y global sentido de la palabra.

Las mujeres que pude ver allí entre fogones, en sus quehaceres diarios, de un lado a otro, todas, despedían esa Belleza (lo pongo adrede en mayúsculas). Dicen que de la abundancia del corazón hablan los ojos, y todos los ojos que vi allí eran unos ojos limpios, cristalinos, FELICES, BELLOS.

Qué equivocados estamos cuando nos ponemos a dieta, cuando nos machacamos en el gimnasio, cuando nos embadurnamos en cremas, potingues y mejunges, cuando nos operamos tal o cual cosa... qué equivocados estamos.

La belleza, la Verdadera Belleza, sólo se consigue siendo fieles a nuestro camino, luchando por ser cada día mejores, sin conformarnos, pero con la Meta muy clara, tratando de hacer felices a los demás sin importarnos lo que nos cueste... Ésa es la Belleza que queda a lo largo de los años, la que brilla cuando el cuerpo se va ajando y no sirven esos remedios mundanos a los que nos aferramos. Ésa es la Belleza. Y esa belleza interior, lo puedo asegurar, también nos hace bellos por fuera.
9 jul. 2010
Reconozco que ésto que estoy escribiendo no lo he corroborado; no he buscado otras fuentes para segurarme de su veracidad o su manipulación, pero me ha llamado la atención, aunque no sea cierto del todo.

Resulta que, parece ser, Jorge Lorenzo quería celebrar en Cataluña alguna victoria de algo (no sé si campeonato del mundo, una carrera en particular si la ganaba..., ni idea) y en su Twitter había pedido a la gente que le mandara posibles formas de celebrarlo.

Parece ser que alguien le propuso ponerse una camiseta de la selección española de fútbol, a lo que Jorge contestó que sería complicado lo de la camiseta (supongo que por la cantidad de cosas que llevan puestas encima) y que, además, en Cataluña, no quería tener problemas... Y éso fue lo que hizo que algo rechinara en mi interior...

Ya lo que faltaba era que no se pudiese ser lo que se es porque se está en Cataluña. Lo que faltaba es que no podamos ser lo que somos porque en Cataluña no quieren ser lo que son. Lo que faltaba es que nos dé miedo ser españoles en Cataluña porque en Cataluña no quieren ser españoles (estoy seguro de que no son tantos como quieren hacernos creer, además). Porque Cataluña ES España..., bueno no: Cataluña es española. España son todas sus regiones, aún las que no quieren serlo. Porque una cosa es (ya lo he dicho aquí alguna vez) lo que se es y otra muy diferente lo que se quiere ser. Porque yo quiero ser más alto, pero no por quererlo lo soy; sigo siendo bajito. Ya está bien de tantos remilgos, tantos miedos y tantos complejos...

Me molesta sobremanera el ver tanta bandera española en los balcones ahora mismo. ¿Por qué? Porque parece que ahora sí puedes mostrar símbolos patrióticos sin ser facha o retrógado. Ahora sí. Cuando acabe el Mundial (que por cierto ganaremos, pulpo Paul dixit) ¿qué pasará si yo saco una bandera de España a mi terraza? ¿Seré de repente facha?
25 jun. 2010
Hace poco estuve viendo un campeonato de motociclismo (ni idea de cuál) en el que dos jóvenes pilotos se llevaban el primero y el segundo puestos después de una hermosa batalla entre ambos. Adrenalina en estado puro.

...y al final, el locutor comenta que los dos "jóvenes campeones" tienen ¡¡¡16 y 17 años!!!

¿Cómo se permite que dos casi-adolescentes aún piloten esas motos? ¿Puedo yo con 16 años tener el carné de moto de 125 centímetros cúbicos?

Y me empezaron a surgir dudas: ¿por qué se llama explotación infantil cuando un niño trabaja en una mina o cosiendo balones y ropa deportiva, y no cuando graban discos, salen de gira y firman autógrafos mientras sus padres sonrríen y se frotan las manos y las carteras?

¿Qué diferencia hay entre María Isabel y un niño en las minas de carbón o los lavaderos de oro? ¿El dinero? ¿Si yo le doy a un niño de 10 años un sueldo digno, puedo contratarlo en mi empresa? ¿Por qué es lícito hacerse famoso y no lo es trabajar cuando se tienen pocos años? ¿Por qué a una cosa se le llama "explotación infantil" y de otra se dice que es "sólo un juego", o "lo que ha querido ser siempre", o "¡mírale qué gracioso!"?

Tal vez haya diferencias pero, sinceramente, yo no las veo...
19 jun. 2010
Voy a ser sincero: no he leído nada de Saramago... y no sé si alguna vez lo haré.

Suelo moverme en el tema de libros, música y cine por motivos que pueden parecer extraños: necesito que el artista en concreto me "caiga bien".

No conozco nada del escritor salvo que era un ateo declarado, comunista hasta los tuétanos y luchador por los desfavorecidos (eso dicen de él).

Yo siempre he pensado que la gente inteligente está la mayor parte de su vida en una búsqueda constante de la Verdad. Saramago tenía "su verdad".

El viernes, cuando murió, por fin pudo resolver todos esos conflictos que tenían su alma y su mente. Espero que el encuentro con la Verdad le sea leve. Descanse en paz.
12 jun. 2010
Sí, han pasado tres meses casi desde la última vez que pasé por aquí, y esta vez tengo que reconocer que he estado totalmente ausente.
Nada de visitas a escondidas o en silencio: ausente del todo.

No ha sido nada en concreto, simplemente una de mis lagunas... aún sigo en ella, pero me obligo a bracear un poco para no olvidarme de nadar hacia la orilla.

Han pasado muchas cosas en este tiempo. Muchas sobre las que escribir, sobre las que pensar, sobre las que protestar, algunas que alabar..., pero no he estado para plasmarlas. Así que habrá que intentar ir poniéndole remedio...
18 mar. 2010
Lo bueno que está teniendo esta crisis es que por fin aparecen los verdaderos rostros de todos; han caido las caretas definitivamente.
Ya sabemos a qué le llaman en este gobierno "política social": asesinar indiscriminadamente, a golpe de decreto y sin atisbo alguno de remordimiento.

Tenemos los asesinatos de niños en el vientre de la madre y ahora, en Andalucía, sacan pecho porque han sacado adelante una cosa que ellos llaman "muerte digna". "Somos lo pioneros en España", dicen, y se sienten orgullosos. Orgullosos de ASESINAR a gente indefensa, gente que les ESTORBA o gente que NO PRODUCE.

Igualito, y sé que lo repito muchísimo, pero es la cruda realidad, que los nazis.

Los niños, cuando no son deseados, son un estorbo; los ancianos, cuando hay que cuidarlos y estar pendiente de ellos, un engorro; los enfermos terminales, un lastre y un "sufrimiento"... A éso le llaman ellos "política social": a ASESINAR, eso sí, dentro del marco de la legalidad, a quienes creen ellos que ya no sirven.

Rezo porque todos estos que están firmando estas leyes sin escrúpulo alguno mueran en sus camas, durmiendo, plácidamente, y lo más ancianos posible; no vaya a ser que les apliquen alguna de sus leyes por "evitarles sufrimiento"...
15 feb. 2010
Hace algunos años, recuerdo que, asistiendo al entierro de uno de mis abuelos, un amigo de mi padre me dijo: "Conforme te vayas haciendo mayor, vas a tener que irte acostumbrando a asistir a este tipo de cosas". Y es cierto.

En los últimos años he asistido a las bodas de un par de amigos, y a los entierros de otro par y, lo más normal, de sus padres. El último fue el viernes pasado; esa amiga por la que he estado pidiendo oraciones las últimas dos semanas.

Es curioso cómo, cuando estamos pasando momentos complicados, todo el mundo (y digo, TODO EL MUNDO, sea de las creencias que sea) se agarra a Dios como la única posibilidad. Luego, volvemos a olvidarnos de él.

Pero está claro que la tranquilidad con la que los cristianos afrontamos la muerte es todo un privilegio, porque nos ayuda a enfrentarnos mejor a las pérdidas de los seres queridos. No nos va a eliminar la pena que produce el vacío físico de quien se va, pero sí nos consuela el saber que después de todo, cuando el tiempo mundano se nos agota, hay un tiempo infinito donde Dios nos espera con los brazos abiertos y su Madre con un plato de sopa caliente sobre la mesa. A mí me gusta esa imagen.

P.D.: Gracias a todos los que habéis estado rezando por el padre de mi amiga. Sé que recibió los últimos sacramentos antes de morir, así que, al menos, para éso sirvieron las oraciones.
17 ene. 2010

Aquella mañana el despertador le dio los buenos días con una noticia sorprendente:

"Las autoridades esperan que este mediodía las lluvias torrenciales se ciernan sobre nuestra ciudad. Todos los habitantes deben salir de ella, pues en unas horas las aguas lo sumergerán todo".

Mientras desayunaba vio que un hombre con su burro cargado de cosas le saludaba diciéndole:

-¿Qué haces que aún no te has preparado para salir de la ciudad? ¿Acaso no has oido las noticias?

A lo que él respondió:

- No tengo miedo. Yo creo en Dios. Él me protegerá.

Unas horas más tarde el cielo se volvió oscuro, como si fuese de noche, y comenzó a llover copiosamente. Por delante de su casa pasó un vecino que, viéndolo aún dentro y tranquilamente sentado delante del televisor, le avisó:

- ¿No ves que ya está lloviendo? La lluvia va a inundarlo todo. No seas loco. Vente conmigo. En mi coche hay sitio de sobra.

Pero él insistía:

- No hay peligro. Yo soy un hombre de fe. Dios me protegerá.

Cuando la lluvia ya había inundado la primera planta de su casa, el hombre, asomado por la ventana de su habitación, vio que un sacerdote pasaba por delante en una barca, junto a algunos pobres de la ciudad.

- ¿Qué haces aún en casa? ¿No ves que el agua lo está cubriendo todo? Sube a la barca y vente con nosotros - le dijo.

- Dios no permitirá que me pase nada. Tengo fe en Él. Váyanse - contestó.

Horas más tarde, con su casa totalmente cubierta por el agua, el hombre estaba sentado en el techo, bajo la lluvia. Un helicóptero se detuvo sobre él, le lanzaron una cuerda y le gritaron:

- ¿Qué hace ahí? ¿Está usted loco? Agarre la cuerda y suba inmediatamente.

- Dios me protege. Tengo fe en Él. No permitirá que me pase nada.

Por supuesto, el hombre murió ahogado. Cuando llegó ante Dios, le espetó:

- Señor, yo creía en ti. Siempre había seguido tus designios. He tenido una vida llena de Fe, y ¿me lo pagas así, dejándome abandonado a mi suerte bajo la lluvia a pesar de haberles dicho a todos que confiaba en Ti?

A lo que Dios le contestó:

- ¿Cómo dices que te abandoné? Te mandé una noticia en la radio, un hombre con un burro, tu vecino con su coche, un sacerdote con una barca, un helicóptero... Tú elegiste no aceptar toda la ayuda que te envié... Nunca te abandonaría.
12 ene. 2010


Esta mañana he atendido a un cliente por teléfono, enfadado porque trataba de hacer una gestión por internet de algo que tenía contratado y decía que no tenía la posibilidad de hacerlo. Cuando conseguí que se calmase le pedí que mirase atentamente la pantalla de su ordenador y que me leyese exactamente todo lo que veía. Al cabo de medio minuto, ante sus ojos, pudo ver claramente que esa opción "que no existía", aparecía diáfana y luminosa...

Me pidió disculpas, me dio las gracias y colgó, con la gestión hecha.

...y es que a veces nos obcecamos tanto que no somos capaces de ver las señales. Si prestásemos sólo un poquito más de atención...

Si mañana tengo tiempo escribiré una historia que escuché en una serie de televisión sobre ésto de prestar atención a las señales...
9 ene. 2010

Bien, después de las fiestas, ya estamos por aquí de nuevo. En primer lugar, FELIZ AÑO para todos (los tres o cuatro que pasáis por aquí). Sigo dejando ésto abandonado de vez en cuando, pero no del todo. Digamos que, en algunos momentos, me marcho a otra casa durante un tiempo y después vuelvo. Soy un poco desastre para las rutinas; no nos llevamos bien y, la verdad, soy poco exigente conmigo mismo en este aspecto.

¿Por qué el título de la entrada? Porque es curioso que la Navidad tiene efectos extraños en las personas. A algunos les hace tratar de ser más amables, otros intentan aparentar felicidad, algunos se ponen tristes..., pero no deja indiferente a nadie. A mí la Navidad me encanta. Primero por lo que representa, por supuesto, y después por la parafernalia de que la hemos vestido: esas luces por las calles, ese ir y venir de la gente en las tiendas, el olor de las castañas asadas, los algodones dulces, los belenes...

Pero es curioso que siempre hay alguien en contra de todo. A ellos va dirigida esta entrada; porque hace poco leí en algún sitio a alguien que decía que estaba en contra de la Navidad porque era una época de desaforado consumismo. A esas personas son a las que llamo hipócritas.

¿Porqué? Porque les molesta el exacerbado consumismo precisamente en la época en la que gastamos más para los demás y menos para nosotros mismos. Les molesta el consumismo cuando nos lanzamos a las tiendas casi sin preocuparnos de los precios (digo "casi") para hacer felices a los familiares, a los amigos, incluso a algún desconocido... Una vez al año nos ocupamos un poquito más de los otros y no nos importa el dinero que cueste. Una vez al año..., y le llaman consumismo. Y esas voces discordantes no están en contra del consumismo desmedido que llena las tiendas el día 7 de enero en eso que llaman "Rebajas". A ver si alguien me convence de que no es hipocresía.