19 oct. 2010
Lo he decidido: me encantan los linces ibéricos, así que creo que voy a comprar uno para traérmelo a casa.

Es en serio. Aquí no le faltará de nada. Tengo una terraza de unos cien metros cuadrados donde podrá corretear a su antojo; le daré cariño, mucho cariño. Le daré de comer las comidas y los piensos más caros si hace falta...

De vez en cuando, también, lo llevaré a pasear al monte, para que, tal vez, pueda relacionarse con otros linces durante un rato; aunque supongo que siempre querrá volver conmigo a casa, porque aquí lo trataré a cuerpo de rey. Estoy seguro de que vivirá mejor que en el monte y, por supuesto, mucho mejor que en un zoo.

Lo educaré para que sea dulce, cariñoso, para que ronrronee cuando le acaricien, para que juegue con los niños y roce suavemente a las señoras mayores. Será el gato perfecto; el gato que todos querrán tener. Y será mi lince, porque yo le querré como a uno más de mi familia.

Claro que estoy seguro de que alguna asociación defensora de los animales pondrá alguna pega. Me dirá que no es el entorno adecuado para un animal que vive en el monte, salvaje. Me dirá que, por mucho que yo lo eduque, por muchas comodidades que le dé, no tengo derecho a sacar a un animal salvaje de su hábitat natural, por mucho cariño que yo sea capaz de darle. Que están seguros de que en mi casa estará mejor que en cualquier zoo, pero que éso no es excusa, porque un lince no es un animal de compañía...

Y tal vez tengan razón. Pero yo seguiré esudándome en que le daré muchísimo cariño.

Es una lástima que no se empleen los mismos argumentos para las adopciones de niños por parte de parejas gays.

1 comentarios:

tus fans dijo...

Casi nos confundes!!! Uff!! Con todas las "pegas" que les ponen, hoy en día, a las familias para adoptar. Menos mal que el "avance cultural" no es directamente proporcional a la ley natural impresa en el hombre; hay países en África, que ya no dejan adoptar a las familias españolas debido a esa laxitud de la que hacemos alarde. Menos que ellos tienen claro que es necesario
ese "habitat" y velan por sus niños.